plug&go ha publicado un nuevo book en el que reúne una selección de diez de sus proyectos más recientes de diseño de espacios de trabajo. El libro gira en torno a una pregunta que hoy resulta clave para arquitectos, empresas y diseñadores de workplace: cómo diseñar lugares de trabajo preparados para la IA.
Descarga el ebook Lugares de trabajo preparados para la IA. 
En la introducción del book Lugares de trabajo preparados para la IA, el estudio reflexiona sobre el contexto actual en el que se diseñan las oficinas. Nos enfrentamos a un gran desafío cuando se trata de diseñar lugares de trabajo. Parece que los términos se acuñan rápidamente -como modas- y aparecen otros nuevos: inclusivo, accesible, sostenible, híbrido, equitativo, dinámico, flexible, saludable…
Hoy, cuando pensamos en los espacios de trabajo, solo viene a la mente una frase del escritor Leonhard Woody: “El trabajo es algo que haces, no un destino al que viajas”.
Y, en efecto, durante la revolución industrial, el trabajo era ese lugar al que se viajaba (la fábrica). Más tarde, y de forma muy acelerada por la Covid-19, el trabajo pudo realizarse en cualquier lugar, pero, sobre todo, el trabajo también pasó a tener un espacio digital.
La oficina difusa, en contraposición a la oficina tradicional y posteriormente a la oficina flexible, ya está establecida entre nosotros, a pesar de los numerosos artículos que leemos sobre grandes corporaciones que exigen -más que invitan- la reincorporación a tiempo completo al espacio físico.
Pero vayamos más allá: el término “persona”, que tanto nos ha inspirado a la hora de diseñar, también cambiará con la IA, poniendo patas arriba ese otro concepto: “la persona en el centro”. Porque “persona”, frente a “humano”, es un término jurídico que tiene más que ver con la responsabilidad que con la biología.
En plug&go, mientras reflexionaábamos internamente sobre cómo la inteligencia artificial exige diseñar espacios de trabajo preparados para aprovechar esta nueva revolución -la cuarta revolución tecnológica-, surgió la oportunidad de trabajar con una empresa internacional integradora de tecnología para sus nuevas oficinas en Madrid, dedicada precisamente a ayudar a otras compañías a adaptarse a esta nueva era de la IA.
Este proyecto, que forma parte del book, se convirtió así en un caso práctico sobre cómo crear un espacio de trabajo capaz de aprovechar la tecnología e integrar la inteligencia artificial en su funcionamiento cotidiano.
Para desarrollarlo, el equipo comenzó organizando una serie de workshops en los que se definieron objetivos tácticos y estratégicos. El cliente ya trabajaba con un modelo híbrido, pero quería ir un paso más allá y utilizar su propia experiencia para crear un nuevo concepto de oficina.
El objetivo era diseñar un espacio abierto a múltiples usuarios y dinámicas: clientes, partners, equipos internacionales y equipos locales, un lugar capaz de funcionar como plataforma de colaboración en esta nueva era del trabajo. Más sobre este proyecto, en el ebook Artificial Intelligence – Ready Workplaces. Descargar en este enlace.
Lugares de trabajo preparados para la IA
A partir de este proyecto y de los demás casos incluidos en el book, plug&go resume algunos de los aprendizajes clave sobre cómo la inteligencia artificial está transformando el diseño de los espacios de trabajo.
En primer lugar, la interacción por voz cambia la forma de utilizar la oficina. En los entornos donde los asistentes de IA se activan por voz, las personas hablan más con la tecnología y entre sí. Esto convierte la acústica en un elemento fundamental del proyecto: mitigar el ruido, aislar las voces y diseñar diferentes niveles de privacidad se vuelve tan importante como la distribución del espacio.
En segundo lugar, los espacios se vuelven mayoritariamente colaborativos. En muchas organizaciones el trabajo se organiza por proyectos y los equipos necesitan reunirse para desarrollar soluciones para sus clientes, compartir conocimiento, aprender y mostrar su trabajo a partners y visitantes. En este tipo de oficinas, hasta el 80% del espacio puede destinarse a colaboración, cocreación y presentación.
Otro cambio relevante tiene que ver con la evolución del talento. Existe todavía un número limitado de profesionales especializados en IA, por lo que las empresas valoran cada vez más la capacidad de aprendizaje y el potencial de crecimiento de los candidatos. Este contexto refuerza la importancia de la formación continua, lo que a su vez exige espacios flexibles dedicados al aprendizaje y al desarrollo.


La flexibilidad del espacio se convierte también en una condición esencial. La tecnología evoluciona rápidamente y las oficinas ya no pueden ser estáticas. Los espacios deben poder transformarse con facilidad mediante infraestructuras móviles, paredes modulares o mobiliario flexible, evitando intervenciones que obliguen a cerrar la oficina o a realizar obras complejas.
En este nuevo escenario cobran protagonismo también los espacios inmersivos, capaces de generar experiencias realistas que activan el conocimiento, refuerzan el aprendizaje y permiten visualizar proyectos o soluciones de forma más interactiva.
Por otro lado, la automatización de procesos está simplificando muchas tareas repetitivas y externalizando ciertas funciones. Como consecuencia, los equipos internos trabajan cada vez más en colaboración con terceros, lo que exige espacios preparados para la conexión, la reunión y la cocreación con actores externos.
Finalmente, el diseño cobra una dimensión estratégica en términos de identidad y diferenciación. Traducir la identidad de marca en el espacio -a través de valores, formas, colores y materiales- ayuda a reforzar el sentido de pertenencia y el propósito de la organización. En un contexto cada vez más tecnológico y distribuido, invertir en branding y en una identidad clara resulta más importante que nunca.
Toda esta experiencia ha llevado a plug&go a repensar la oficina desde una perspectiva distinta. El resultado es un relato en el que la tecnología no solo transforma el espacio, sino que también orienta una nueva realidad del trabajo. Una realidad en la que humanos y sistemas inteligentes conviven y colaboran, y en la que surge inevitablemente una pregunta abierta: si hoy la inteligencia artificial procesa conocimiento sin generarlo por sí misma, ¿llegará algún día a hacerlo?


