WOD

Una plaza, infinitas oportunidades

La oda a lo común, lejos de perder protagonismo -tras una pandemia que nos ha robado momentos de comunidad y nos ha exigido distanciamiento social- ha resucitado con más fuerza que nunca, agilizando procesos de humanización, no sólo del espacio de oficinas, sino de edificios y ciudades.

Simon Senek reflexionaba sobre cómo la pandemia ha puesto en entredicho la famosa Pirámide de Maslow. Ahora, las personas no tenemos la pertenencia como necesidad intermedia, sino como necesidad básica. Necesitamos la comunidad, pertenecer a un grupo, sociabilizar como parte indispensable de nuestra salud mental.

La búsqueda de la comunidad, nos ha llevado a replantear el trazado urbanístico de las grandes ciudades y aprovechar esta transformación para rescatar la plaza. Ese punto de encuentro común que articula e integra a la comunidad, al barrio, los vecinos y visitantes. La plaza como referente, identifica, crea sentimiento de pertenencia y señaliza una zona.

La plaza, humaniza

Y aunque el lema de humanizar las ciudades ya lleva un tiempo circulando, parece haber calado de lleno tras la pandemia. Queremos reconquistar nuestras calles.

Proyectos como Plaza de España en Madrid o “Superilla” en Poblenou (Barcelona) rescatan la esencia de la plaza y peatonizan la ciudad a favor de las personas.

Porque son numerosos los beneficios de peatonalizar y ensanchar las aceras de las calles de nuestras ciudades creando plazas: fomenta la movilidad sostenible, reduce la contaminación atmosférica y acústica y ahora también podríamos añadir los beneficios para la salud pública porque reduce el riesgo de contagios al poder guardar las distancias de seguridad y practicar deporte en espacios abiertos.

La conquista de lo común, no sólo se queda en nuestras ciudades. Asistimos a proyectos inmobiliarios que actúan sobre las zonas exteriores de su perímetro para crear espacios más verdes, integrados y comunes. Favoreciendo a los usuarios y a los no usuarios porque aportan una visión biofílica al entorno.

Proyectos de iniciativa pública o privada, como el proyecto Renazca, que aglutina a varios de los principales patrimonialistas y SOCIMIS para actualizar Azca y dotarla de una escala humana, accesible y común.

Otras veces, como el edificio Ulises en Madrid, renombrado como ARBOR y propiedad del fondo Kennedy Wilson, transforman su look&feel en un proyecto D&B de plug&go, recuperando un espacio exterior que permite a sus usuarios disponer de plazas donde desconectar, hacer deporte, reunirse o asistir a un evento al aire libre. Y también -esta nueva forma de entender el activo- impulsa la imagen verde de un edificio que antes no estaba integrado en la zona residencial de Arturo Soria.

La oficina del futuro

Todo este proceso de creación de comunidad, llega a la oficina. Y lejos de desaparecer, se vuelve a transformar, algo que venía haciendo antes de la pandemia.

La transformación de la oficina, la convierte en otra plaza. La necesidad de crear cultura corporativa, atraer y retener talento, cuestiona la oficina tradicional de praderas, despachos y salas y la convierte en un lugar destino donde se va a hacer lo que la tecnología y el trabajo en remoto no puede dar: comunidad, sentimiento de pertenencia e identidad colectiva.

Creatividad, innovación y resolución de problemas es algo que proviene de las personas y que requiere compartir y pensar en grupo. Las oficinas del futuro permiten este trabajo colectivo. Las plazas del futuro son las herramientas que consolidan el trabajo en comunión.

Por Covadonga G. Quintana. Socia Directora de plug&go Arquitectura Corporativa

oficinas ágiles

Por qué las oficinas ágiles favorecen la retención del talento

En la actualidad, el principal reto de las empresas es la retención de talento con una valoración de 8,18 sobre 10 según los directivos de Recursos Humanos encuestados en el estudio Los 7 grandes retos del mix generacional en las empresas españolas”. Lo ha elaborado Sodexo y el objetivo era conocer los principales retos a los que se enfrentan las empresas, cómo trabajan para superarlos y las soluciones necesarias para conseguirlo.

La fuga de talentos no da señales de detenerse. Sólo en un mes, 4,4 millones de estadounidenses abandonaron sus puestos de trabajo en busca de pastos más verdes.

Las empresas de muchos sectores están luchando contra un problema de retención, y no pueden resolverlo sólo con las políticas salariales. De hecho, por ejemplo en Estados Unidos, el 28 por ciento de los que dejan sus puestos lo hacen sin tener otro empleo. 

¿Cómo lograr que los trabajadores quieran quedarse en la empresa? Cada día, son más los expertos que aconsejan a los directivos que resten importancia a la “regla” de “trata a los demás como quieres que te traten a ti” y, en su lugar, traten a los demás cómo quieren ser tratados. 

oficinas ágiles

Las principales organizaciones del mundo se centran cada vez más en la experiencia de los empleados y en nuevo estilo de liderazgo.

Oficinas ágiles alineadas con nuevo estilo de liderazgo

Una de las lecciones que ha surgido durante esta crisis es que los estilos de liderazgo equilibrados y colaborativos están produciendo mejores resultados.

La pregunta es, ¿se refleja esta cultura en los escenarios laborales?  Rick Zedník identifica tres características de liderazgo que deberíamos buscar en nuestro lugar de trabajo posterior a la pandemia:

  • Más colectivo que individual.
  • Más colaborativo que competitivo.
  • Más de coaching que de mando.

Sin duda, hablamos de entornos ágiles. El concepto de oficinas ágiles existe desde hace unos años, ya que cada vez más empresas tratan de ofrecer más flexibilidad a los trabajadores dentro del entorno de la oficina.  

Las oficinas ágiles son ahora más importantes que nunca. Es la práctica de crear un entorno flexible y productivo proporcionando a los empleados una variedad de espacios por los que pueden moverse fácilmente, teniendo en cuenta que algunas actividades laborales requieren entornos específicos.

Los lugares de trabajo ágiles incluyen áreas compartidas, espacios de trabajo tranquilos y privados, áreas de descanso, ágoras, espacios de innovación, etc.

Autonomía, bienestar, compañerismo y sentido de pertenencia

En esta oficina ágil, desde plug&go proponemos algunas ideas fundamentales que nos ayudan a dar forma a la narrativa sobre la evolución del lugar de trabajo: Autonomía, bienestar, compañerismo y sentido de pertenencia.

Las personas apreciamos el control de nuestra propia jornada laboral y la confianza que se requiere para ello. Perder esta autonomía es una de las principales preocupaciones de las plantillas al volver a la oficina.

Las organizaciones se beneficiarán de esta autonomía ya que observarán un aumento de los niveles de productividad, así como un mayor compromiso, un sentido de pertenencia más fuerte, una mayor colaboración y una mayor felicidad en el lugar de trabajo.

La segunda idea central es el bienestar, concepto que va de la mano de la sostenibilidad. Trabajar desde casa ha permitido a las personas planificarse momentos de desconexión y hacer pausas de gran calidad, y este control sobre el propio bienestar es más importante que nunca. Por ello, la oficina ágil incluye áreas de descanso y salas wellness, por ejemplo, que ayudan a que la calidad de vida de los empleados mejore.

La tercera idea clave en la oficina ágil es que favorezca la colaboración, el compañerismo. La gente echa de menos las relaciones en persona, y ese estar juntos es de hecho la principal motivación para volver a la oficina.

El papel de la oficina ha cambiado. Ya no es sólo un lugar de trabajo, sino un lugar de conexiones y encuentros, la mayoría improvisados. El espacio de trabajo debe facilitar este nuevo papel.

De tener que ir a la oficina, a querer ir a la oficina

El modelo de trabajo está viviendo en una revolución permanente, y no solo por la implantación masiva del teletrabajo y/o los sistemas híbridos. Nos encontramos ante una gran oportunidad para avanzar hacia una mejor gestión del talento y una nueva manera de interpretar los espacios laborales, más humana, experiencial y sostenible.

No solo ha cambiado el cuándo y el dónde se trabaja, sino también el cómo y el por qué.

Para empezar, cambiará lo que entendemos por jornada laboral, puesto que cada día tienen más fuerza propuestas como la jornada de 7 días, es decir, la filosofía “trabaja cuando quieras de lunes a domingo”. Por lo tanto, hablamos de nuevas culturas organizaciones que conceden mayor autonomía a los empleados.

Tiempo de propósito, conectando con la marca

Ideas LLYC, en uno de sus informes, desgrana otras tendencias de gestión del talento, y nos llama especialmente la atención una que denominan “tiempo de propósito”.

“Las organizaciones facilitarán que sus profesionales dediquen parte de su jornada laboral a uno mismo, a actividades que fomenten su creatividad, su crecimiento personal y profesional, que les ayuden a estar más conectados con lo que son, que conecten el propósito corporativo con el propósito personal”.

Según el Informe Ideas LLYC, con la pandemia los vínculos casuales, aquellos que establecías en el ascensor, por los pasillos o en la cocina, han desaparecido.

“La conexión con la compañía en su conjunto parece haberse debilitado hasta convertir las organizaciones en una tribu de tribus. Equipos que funcionan perfectamente cohesionados entre ellos, con unas cuotas altísimas de productividad pero que, sin embargo, no conectan con el resto de la organización”.

Será, por ello, necesario crear espacios nuevos, adaptados a las nuevas dinámicas de las compañías, que faciliten las relaciones interpersonales.

Fortalecer la conexión con el talento y la marca no solo implica cubrir los beneficios básicos como el salario sino tener en cuenta los aspectos emocionales. El compromiso de las plantillas está directamente relacionado con la cultura de compañía. Una cultura que para anclarse necesita también un espacio de trabajo alineado con el ADN corporativo.

El tercer espacio y la experiencia del talento

Como tercera tendencia, este informe habla del tercer espacio. Más allá de la oficina o del hogar, los espacios de coworking o las cafeterías, entre otros, se han convertido en entornos idóneos para trabajar. Lo importante de estos espacios es la experiencia del talento.

Y con todo este abanico de espacios, pasaremos de tener que ir a la oficina a querer ir a la oficina. Por lo tanto, estamos ante el reto y la oportunidad de convertir los entornos laborales en esos lugares de encuentro, de conexión con la marca y su propósito, a los que los trabajadores quieren acudir. Es decir, de ofrecer a través de la arquitectura corporativa una mejor experiencia laboral.

Un último apunte que nos aporta el citado informe: Según Gartner, se espera que en 2026 el 60 % de las grandes compañías utilicen esta estrategia para transformar sus modelos de negocio y conseguir mejores niveles de experiencia de clientes y empleados. ¿Están los espacios de trabajo preparados?

experiencia del empleado
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Priorizar la experiencia del empleado en la oficina híbrida

experiencia del empleado

Vivimos en un momento extraordinario en el que los sistemas tradicionales de trabajo se han tenido que transformar rápidamente en modelos híbridos. Para poder llevar a cabo este reto, la tecnología se ha convertido en un pilar fundamental, aportando flexibilidad, colaboración y seguridad.

Sin embargo, no hay que olvidarse de otro elemento igual de importante: las personas.

Por paradójico que pueda parecer, en plena integración de las tecnologías digitales, es urgente que las emociones de los empleados se instalen en el centro de la transformación del concepto del trabajo.

La tecnología está cambiando los entornos de trabajo para hacerlos más ágiles y colaborativos. Sin embargo, muchas empresas han obviado preguntar a sus empleados: “¿Cómo te sientes?”.

La inversión en conocer y mejorar el bienestar de los empleados influye directamente en el negocio a través de su compromiso con la empresa. Es más, una investigación del MIT afirma que las empresas que dan prioridad a la experiencia de los empleados son un 25% más rentables y el doble de innovadoras.

Un trabajador contento es un tesoro, y esta es una idea que se abre paso con fuerza en las empresas, especialmente en esta fase de regreso a las oficinas y el auge del trabajo híbrido, un escenario perfecto para mejorar el ambiente laboral de nuestros equipos.

Los trabajadores necesitarán tiempo para adaptarse a la nueva realidad: Acudir al centro de trabajo con seguridad y ser capaces de colaborar de manera eficiente con compañeros tanto presenciales como en remoto.

Crear un clima laboral próspero debería estar en la hoja de ruta de todo departamento de recursos humanos.

¿Qué es la experiencia del empleado?

La experiencia del empleado se asemeja mucho a la experiencia del cliente y tiene que ver con la percepción que tienen los empleados de la organización. Esta experiencia no solo se centra en el salario. Ahonda en la faceta emocional y sentimental de los trabajadores, y lo hace desde el primer contacto de estos con la marca.

experiencia del empleado

La experiencia del empleado se refleja directamente en todos los procesos corporativos, y no tenerla en cuenta puede tener consecuencias graves tales como una plantilla desmotivada, mayor ausentismo, y una alta tasa de rotación.

Una buena estrategia de experiencia del empleado, no solo evita todos estos aspectos negativos, si no que también contribuye a la atracción y retención del talento.

Uno de los factores que más está influyendo en la experiencia de los trabajadores es el propósito que ellos perciben en las compañías, que debe ser real y auténtico. De la misma manera, la compañía tiene que ser consciente de la particularidad de cada uno de sus trabajadores, aseguran los expertos. Entender su momento vital y profesional es fundamental para proporcionar una buena experiencia del empleado.

La importancia del espacio de trabajo en la experiencia del empleado

No es posible implementar una estrategia de experiencia del empleado si la empresa no brinda un espacio adecuado para que los trabajadores puedan desarrollar de forma cómoda, segura y eficiente sus tareas.

La oficina es una pieza clave para mejorar la experiencia de los trabajadores con la marca.

No se trata de crear solo un espacio que asegure su seguridad física, si no que también promueva su bienestar emocional y social.

Comprender cómo funcionan los clústeres y los equipos nos ayuda a identificar qué espacios promueven la experiencia del empleado y por qué y para qué.

Un equipo de abogados puede necesitar un espacio que facilite mayor concentración que un equipo de marketing que puede beneficiarse más de un espacio informal de innovación.

Un espacio de trabajo diseñado para el bienestar brinda un abanico de tipologías de espacios distintos para facilitar la realización de los diferentes tipos de trabajo que se llevan a cabo a lo largo del día. Un crisol de espacios abiertos y cerrados, individuales y colaborativos, formales e informales… que se combinan para dar a las personas la oportunidad de encontrar las zonas más adecuadas para realizar su trabajo. En la oficina como en casa, dice el dicho.

Los datos también muestran que los trabajadores desean entornos flexibles que les permitan trabajar cuando y donde quieran.

Una cultura corporativa que cuide la experiencia del empleado brindará a sus personas un lugar de trabajo acorde a los valores de la empresa. Nos referimos a espacios respetuosos con el medioambiente, con el propósito de la compañía y con la salud -física y emocionalde su plantilla.

El bienestar en el espacio de trabajo ha trascendido a la mera ergonomía para entenderlo como la capacidad de mantener un estado físico, social y mental saludable a lo largo del tiempo.

sentimiento de comunidad

¿Cómo puede el diseño de oficinas crear sentimiento de comunidad?

sentimiento de comunidad

El mundo laboral ha cambiado con la adopción de nuevos modelos de trabajo flexibles e híbridos. Ahora bien, esto no significa que estas fórmulas pongan en entredicho el valor real de la oficina.

Es innegable que el compartir en una oficina favorece habilidades como la capacidad para el trabajo en equipo, el intercambio espontáneo, la creatividad o la resolución compartida de problemas, lo que sin duda mejora la productividad y ayuda a fomentar la innovación.

La oficina también aumenta el sentimiento de comunidad de las plantillas, un aspecto cada día más importante para el éxito de las compañías, según coinciden muchísimos estudios.

A pesar de la inversión en tecnología, el mayor activo empresarial sigue siendo las personas. Por eso, es fundamental apelar a una de las esencias del ser humano: el sentimiento de pertenencia.

Este sentimiento nace de la necesidad del ser humano por sentirse parte de algo más grande que él mismo, y que en determinado punto lo transcienda como individuo. Quienes así lo sienten comparten la visión, los valores y el propósito de la organización.

El papel de la oficina parar generar sentimiento de comunidad

¿Puede el diseño de oficinas generar sentimiento de comunidad y de pertenencia? La respuesta es sí, rotundamente sí. Hacer de una empresa un lugar de trabajo más humano, seguro y eficaz hará que este sentido se vea reforzado.

sentimiento de comunidad

La arquitectura corporativa tiene un papel muy importante en este desafío, no se trata de seguir las tendencias estéticas de última moda. Se trata de mejorar la experiencia laboral para provocar interacciones y crear una atmósfera/identidad a la que la gente quiera pertenecer.

Puede lograrlo ofreciéndole algo que no tenga en casa: vivencias compartidas con sus compañeros en su lugar de trabajo, que le aporten un fuerte sentimiento de comunidad.

Necesitamos al grupo para tener equilibrio emocional y mental, y este es uno de los grandes aprendizajes que hemos tenido durante la pandemia.

Dar forma a esa comunidad, que las personas se sientan bien para dar lo mejor de sí mismas, requiere de un espacio de trabajo que se adapte a sus expectativas y a las nuevas formas de trabajar, hoy mucho más flexibles y colaborativas.

Un punto de partida en esa transformación es la planificación de un lugar de trabajo que ayude a los empleados a interactuar con otras personas, ofreciéndoles un espacio común que “es de todos”. Igualmente importante es diseñar espacios capaces de fomentar una conexión emocional con los compañeros y con la marca.  

Los espacios corporativos hablan más de la empresa de lo que podemos llegar a imaginar, hablan de la jerarquía, del modelo de negocio, de su cultura y de su ética, pero también de las personas que la componen, o al menos, deberían.

sentimiento de comunidad

Ya sea que la cultura de una organización sea jerárquica y controladora o abierta e inclusiva, puede mostrarse mediante el diseño de su oficina. De ahí la oportunidad de aprovechar la arquitectura corporativa para construir una identidad de marca compartida por toda la plantilla y enfatizar a través del espacio los valores fundamentales de la empresa.

Para crear ese lugar donde trabajar y sentirse a gusto, la oficina debe brindar a las personas diferentes alternativas conformes a sus necesidades y a sus dinámicas de trabajo, facilitando que cada uno trabaje del modo en que desea en cada momento. La clave es facilitar experiencias inigualables en los espacios de trabajo.

La oficina, un lugar en el que ser

Por este motivo, los espacios corporativos son cada vez más experienciales, pero su forma de usarlos dependerá de cada clúster. Hay perfiles que no necesitan la localización para el desempeño de su trabajo. Pero otros, sin embargo, sí necesitan un lugar común donde poder reunirse con partners, clientes y equipos, porque necesitan del grupo para crear, negociar o innovar.

Muchas empresas están aplicando los valores del coworking en el espacio de trabajo para incrementar su flexibilidad, motivar al equipo y aumentar la felicidad y productividad de sus empleados.

Otras, por ejemplo, están enviando a sus empleados a trabajar en espacios de coworking para ganar inspiración.

Lo más importante es tener en cuenta que no hay fórmulas que sirvan para todos. Cada marca es diferente y por lo tanto el diseño debe ser totalmente adaptado a su cultura y necesidades.

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El trabajo híbrido se traduce en oficinas más orientadas al usuario

La pandemia no ha sido solo una crisis sanitaria y económica de inmensas proporciones, sino también una reestructuración socio laboral que conlleva multitud de cambios personales y profesionales. Uno de ellos, es un nuevo diseño de oficinas más orientado al usuario y con más espacios dedicados a colaborar y a la innovación creativa y menos m² para el trabajo individual.

 

En términos generales, el teletrabajo ha funcionando, y por ello, después de esta experiencia forzada, todas las compañías están pensando en implementar el trabajo remoto como una práctica más en sus dinámicas, lo que llevará consigo cambios importantes a nivel organizativo, tecnológico y de gestión de personas.

El regreso a los centros de trabajo, aunque sea solo algunos días a la semana, replantea el cómo, cuándo y dónde trabajamos. ¿Si podemos trabajar desde cualquier lugar, para qué vamos a ir a la oficina? La respuesta es clara: a interactuar con otros y a conectar con la marca.

En este sentido, la oficina cobra valor como un activo estratégico para las empresas, por ser el único espacio válido realmente para compartir experiencias y conocimiento.

A medida que las empresas apuestan por sistemas híbridos, en los que los empleados trabajan desde diferentes lugares, el diseño de las oficinas, concebido como ese espacio común que nos vincula, puede ayudar a los trabajadores a sentirse parte de una comunidad, minimizando el impacto negativo que la pérdida de la interacción cara a cara puede tener en el bienestar emocional.

Oficinas orientadas al usuario, del “tengo que ir a la oficina” al “quiero ir a la oficina”

Pero, después de la experiencia del home office, ¿estamos dispuestos a colaborar con otros en cualquier entorno?

Si las empresas quieren que sus trabajadores acudan voluntariamente a sus centros de trabajo, tendrán que crear oficinas diferenciadas en las que los empleados se sientan a gusto. Solo así pasaremos del “tengo que ir a la oficina” al “quiero ir a la oficina”.

Esto se traduce en diseños de oficina experienciales más orientados al usuario y a todo lo que necesita para trabajar bien. Es decir, diseños que piensen en las personas como nunca antes se había hecho.

Los trabajadores están pidiendo a las empresas que les proporcionen un espacio de trabajo sano, seguro y que les ayude a dar los mejor de sí mismos. Quieren “sentirse como en casa” pero en un espacio que les facilite su trabajo tanto en términos de tecnología como de operatividad.

motivación en la oficina

Estamos ante una oportunidad única de crear un nuevo lugar de trabajo que ponga a las personas y sus necesidades en el centro. Al cuidar a sus empleados, las empresas facilitarán las condiciones óptimas para el mejor desempeño de sus plantillas.

Invertir en el bienestar de los empleados impulsará la eficacia de los equipos y será un importante factor diferenciador en la atracción y retención del talento, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Debemos avanzar hacia entornos laborales más humanos, conectados y sostenibles que estén a la altura de lo que los empleados esperan de sus empresas. Es el nuevo propósito de los espacios laborales.

La pregunta es: ¿el espacio es realmente funcional, sano y estimulante para cada una de las personas que lo utilizan?

El diseño centrado en el usuario es una manera de hacer que los lugares de trabajo no solo sean más eficientes desde el punto de vista operativo. Sino que también sean más positivos para las personas, proporcionándoles un bienestar físico, mental y emociona,

 

 

La experiencia de cliente comienza en la oficina

Si bien hace dos décadas las compañías empezaron a poner en valor la importancia del factor humano, es ahora cuando realmente se ha colocado a las personas en el cuore de las organizaciones, hasta el punto de que ya la mayoría de las empresas están extrapolando el concepto de “experiencia del cliente” externo a sus propias plantillas.

experiencia de cliente

Todos conocemos experiencias memorables de marca, como la que han logrado Apple en sus tiendas, al facilitar que podamos estar allí horas probando todos sus productos, o Starbucks con sus ambientes hogareños. Ahora lo que muchas organizaciones buscan es que la vivencia con la marca de sus propios trabajadores sea igualmente satisfactoria.

Esa experiencia engloba muchos factores que influyen en la satisfacción de un trabajador, como pueden ser la confianza, la flexibilidad horaria, las posibilidades de conciliación, la diversidad e inclusión o el look&feel de su oficina.

En efecto, el espacio de trabajo es un condicionante fundamental para la experiencia del cliente interno.

La arquitectura corporativa se ha convertido en un actor principal en el reto de anclar tanto los valores de marca como el sentimiento de equipo y de pertenencia que darán forma a esa experiencia de cliente interno.

La experiencia de cliente, propósito de las nuevas oficinas

La oficina es un espacio de relación personal donde los trabajadores comparten vivencias, desarrollan vínculos y net-working. Es, en cierto modo, también un ágora emocional; el lugar donde nos sentimos parte de un proyecto, y más ahora con el teletrabajo o un modelo laboral híbrido. A pesar de que hablamos con nuestros compañeros en reuniones virtuales todos los días, no es lo mismo que poder charlar mientras tomamos un café.

experiencia de cliente

La oficina es el espacio donde se vive la marca, donde visualizamos quiénes somos como organización y a dónde vamos. Es el lugar donde compartimos y nos apoyamos. El espacio donde se establece una conexión fuerte con el propósito y los valores de la empresa.

Y es que la flexibilidad laboral, acelerada por la situación mundial de pandemia, ha conseguido poner en valor la oficina. Eso sí, con un significado nuevo; deja de ser el puesto fijo al que acudíamos cada mañana a la misma hora para convertirse en el lugar donde suceden las cosas. Un concepto de espacio experiencial que permite un nuevo modelo de relacionarnos, y adaptado a las necesidades de los distintos clústeres. No hay un modelo de implantación único ni una tendencia válida para todas las organizaciones.

En este sentido, podemos decir que uno de los propósitos de las nuevas oficinas, como vemos, es la experiencia del cliente interno, la cual se concentra más que nunca en los espacios comunes o de colaboración. El concepto y distribución de espacios, su uso, el color, los materiales… Todo afecta directamente a las personas, a su forma de sentirse y de trabajar. Y esto está directamente relacionado también con su bienestar, un factor hoy prioritario.

Si bien antes de la pandemia se prestaba algo de atención en la salud de las plantillas, con políticas de PRL principalmente, el bienestar de los empleados ahora está en la hoja de ruta de todas las empresas.

experiencia de cliente

Un reciente estudio del Observatorio Generación & Talento, evidencia que la pandemia ha tenido un importante impacto negativo en la salud mental y emocional de los trabajadores, con grupos con una mayor vulnerabilidad para el desarrollo de cuadros de estrés, ansiedad y depresión, como las mujeres.

Por ello, aseguran los expertos en psicología laboral, a las empresas no les queda más remedio que entender que la salud psicológica de su gente se ha convertido en una prioridad absoluta; tienen que ayudar a que la maquinaria funcione ofreciendo a sus plantillas programas de apoyo, condiciones laborales favorables y además un entorno de trabajo saludable, física y emocionalmente.

Invertir en el bienestar de los empleados y en espacios de trabajo que lo faciliten será un diferenciador importante para que las empresas atraigan y retengan talento, especialmente en las generaciones más jóvenes. Para lograr, en definitiva, esa experiencia de cliente interno memorable.

Bienestar a través de la arquitectura corporativa

La oficina tiene un papel clave en la salud y el bienestar de los empleados, de ahí la importancia de la consultoría de espacios, un aspecto clave de la arquitectura corporativa.

Realizar una consultoría de espacios, que nos asesore y guíe en la transformación, facilitará su desarrollo y su efectividad: descubrir y entender qué necesidades tienen las personas y la propia compañía, y planificar una estrategia para lograr un diseño que acompañe esas necesidades.

En plug&go, siguiendo el Moonshot thinking, una metodología propia que hemos desarrollado gracias a nuestra experiencia como facilitadores del cambio, integramos al espacio de trabajo como un dinamizador del proceso de transformación, a la par que una herramienta de inspiración donde albergar el propósito, la comunidad y la conexión.

Transformar el espacio de trabajo implica trabajar no sólo en el “qué”, sino en el “por qué”: ¿Qué propósito tenemos?, ¿Cuáles son nuestros objetivos de negocio a medio plazo?, ¿Qué modelo de liderazgo buscamos?, ¿Qué clúster de perfiles tenemos?, ¿Cuáles son las necesidades reales que tenemos?

Así, aportamos soluciones espaciales y garantizamos el bienestar de todos, con áreas comunes que ayudan a los trabajadores a sentirse parte de una comunidad; con otras más privadas para otros momentos o/y perfiles; con zonas para la pausa y el relax… Aquí comienza la experiencia del cliente interno.

transformación de las empresas

Una nueva oficina, una oportunidad para la transformación de las empresas

Factores como la globalización y la digitalización han propiciado que las empresas estén en pleno proceso de transformación, lo que supone una oportunidad tanto para las propias organizaciones como para las personas que trabajan en ellas.

transformación de las empresas

Pero, ¿qué activo puede hacer que ambos aprovechen esta oportunidad? Sin duda, una nueva oficina ayudará tanto en la transformación de las empresas como en su meta por alcanzar sus objetivos, ambos partiendo de una adecuada estrategia de workplace.

¿Y las personas? Si surgen nuevas formas de trabajo, se necesitarán también sedes que faciliten esas nuevas formas de trabajo.

Una nueva oficina, una nueva oportunidad

La era post Covid19 ha acelerado ese proceso de transformación que ya veníamos viviendo. La manera de trabajar ha cambiado y nos ha ubicado en una nueva realidad híbrida: trabajamos desde casa y/o desde el tercer espacio, y reimaginamos las oficinas como un espacio para fomentar la colaboración y las relaciones entre las personas, obteniendo lo mejor de ambos mundos.

transformación de las empresas

Así, una nueva oficina se puede convertir en un espacio con el propósito de reforzar la identidad de marca, la cultura y los valores de la empresa, así como en un ecosistema que proporcione a las personas todo lo necesario para satisfacer los requerimientos de su trabajo.

Mientras, con el teletrabajo cada vez más presente en nuestras vidas, se facilitan la conciliación, la autonomía y el emprendimiento, dando paso a un modelo basado en la confianza y no en el control de las personas. Todo esto se produce en el marco de una mayor flexibilidad sin la que no se podría realizar.

transformación de las empresas

La transformación de las empresas y la digitalización

Por otra parte, además de la transformación vinculada a un cambio cultural, se suma la digitalización a este proceso de cambio. La demanda de nuevos espacios adaptados a las nuevas formas de comunicarse, las nuevas formas de distribuir el espacio o las nuevas tecnologías que ayudan a controlar el uso de las distintas áreas de trabajo, son reflejo de la transformación de las empresas de la mano de la digitalización.

Sabemos que el teletrabajo ha llegado para quedarse y que las oficinas nunca desaparecerán, pues siempre jugarán un importante papel para el desarrollo de las empresas. Tal y como afirma Covadonga G. Quintana, socia directora de plug&go, “vamos a la oficina para crear propósito, respirar cultura, crear objetivos comunes, crear comunidad y conectarnos de alguna manera”.

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El tercer espacio en la oficina, el punto de encuentro para la co-creación

A lo largo de la historia, el concepto “oficina” ha ido evolucionando hasta el punto de pasar de ser un espacio de trabajo individual y cerrado, a un lugar en el que impulsar el sentimiento de pertenencia de las personas en la compañía, así como fomentar su comunicación, creatividad y productividad.

En los últimos años, por otra parte, las empresas están descubriendo el valor de un tipo de espacios cada día más demandado: los “terceros espacios”, independientes de los primeros y segundos espacios (el hogar y el trabajo, respectivamente). Puede ser un hotel, por ejemplo.

tercer espacio

La idea de un espacio público y social fuera del hogar y del trabajo se conoce desde hace siglos. Pero no se había denominado como “tercer espacio” hasta que Ray Oldenburg exploró a fondo este fenómeno en su libro “The Great Good Place”, publicado en 1989. Y desde entonces no ha dejado de utilizarse.

Hoy, ese “tercer espacio” se está integrando en las oficinas.  Esto supone poner a disposición de las personas lo mejor de dos mundos que, además, son en los que más tiempo pasamos: la oficina y el hogar. Por tanto, este espacio común se caracteriza por crear un entorno compartido, acogedor y dinámico en el que las personas encuentren el confort de su hogar, al mismo tiempo que tienen a su disposición todo lo necesario para realizar cualquier tarea o trabajar de diferentes formas.

Es decir, no se trata del lugar para el break, sino que deberían ser áreas debidamente planificadas tras realizar una consultoría de espacios. Con un formato híbrido que transmite mayor libertad dejando atrás la rigidez de las oficinas tradicionales.

Es un espacio que favorece la cultura de equipo y la creatividad de las personas, y al mismo tiempo afianza los vínculos emocionales de la plantilla con la compañía.

tercer espacio

Las empresas solían creer que mientras más tiempo estuviese el empleado en su mesa, más productivo sería. Esa creencia ha sido derribada por completo. Las compañías se han dado cuenta de que el “trabaja cuándo y dónde quieras” aumentaba la productividad. La innovación y co-creación se generan más fácilmente cuando las personas se sientan en un mismo espacio para charlar de forma distendida.

El tercer espacio en las oficinas

Dependiendo de sus necesidades, las personas pueden utilizar espacios como salas de formación o de encuentro informal, para mantener una reunión presencial u online, hacer una llamada privada o realizar un trabajo individual en el que se necesita escapar del bullicio. Además, en este espacio no falta de nada: por ejemplo, materiales como pizarras, pantallas o gradas reconfigurables, se ponen a disposición de los trabajadores de manera que el espacio se adapta a sus necesidades, y no viceversa.

tercer espacio

A día de hoy, según Óscar Herrando, socio de plug&go, dada la situación actual “creemos que las empresas y sus empleados van a optar por un modelo mixto que combine el Home Office, con el trabajo presencial en la oficina, para colaborar con otros, y con ese tercer espacio. En definitiva, flexibilidad”.

El tercer espacio para las empresas

La creación de comunidad, de sentimiento de pertenencia a la compañía, así como la creatividad y la productividad de las personas se ven impulsados gracias a ese tipo de espacios, algo muy beneficioso para las empresas. Y es así dado que permiten trabajar de manera más informal, fomentando una transmisión de conocimientos y una relación diferente entre las personas y las distintas generaciones que podemos encontrar dentro de una misma empresa.

Como explica Covadonga G. Quintana, socia directora de plug&go, “Desde hace ya algunos años, venimos asistiendo a un cambio en el modelo de ocupación de las oficinas. Sobre todo, porque hemos pasado de un modelo de control a, cada vez más, un modelo de confianza en las organizaciones y, de jerarquías a modelos más materiales”.

En plug&go creemos en que “vas a la oficina para crear propósito, respirar cultura, crear objetivos comunes, crear comunidad y conectarte de alguna manera”, por eso todos nuestros proyectos siempre están dirigidos hacia las personas y su bienestar.

nuevas formas de trabajo
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Cómo facilitar las nuevas formas de trabajo desde el diseño de oficinas

Muchas empresas han llevado a cabo en muy poco tiempo procesos de transformación, principalmente relacionados con la digitalización, estructura, cultura y las relaciones laborales que, en otro momento, podría haber durado años. El trabajo del futuro ya es hoy, y vemos que el contexto actual nos motiva a identificar cuáles y cómo serán las nuevas formas de trabajo, que afectan no sólo al trabajo sino a la manera de vivir de las personas -y entre las que es necesario encontrar un equilibrio-.

nuevas formas de trabajo

Oficinas de plug&go

Las nuevas formas de trabajo irrumpen en las empresas influenciadas por diferentes factores como la transformación digital, la extensión del teletrabajo, el desarrollo de las metodologías de trabajo Agile, la incorporación al mercado laboral de nuevas generaciones, la necesidad de mantener vivos los valores y el propósito de la empresa en una plantilla que no está en la oficina o el desarrollo de culturas corporativas y estilos de liderazgo que empoderan a los empleados.

Estos cambios aterrizan en estructuras organizativas flexibles y horizontales, una nueva fuerza laboral más autónoma y nómada que trabaja en red y nuevas dinámicas de trabajo colaborativas, flexibles e incluso más informales.

El espacio de trabajo no es ajeno a todos estos cambios; es el escenario donde todo esto ocurre, un facilitador de todos estos procesos de transformación.

No existen los límites en las nuevas formas de trabajo

Gracias a la tecnología y a esas nuevas culturas corporativas menos “paternalistas”, hoy podemos trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento, colaborar en remoto con equipos que están a miles de kilómetros y participar en un congreso sin movernos de nuestra silla. No necesitamos un despacho para trabajar y menos aún cuando los trabajadores del conocimiento son cada día más nómadas; trabajan por proyectos. Ni siquiera necesitamos un puesto de trabajo asignado; elegimos el espacio donde trabajar según la actividad que vamos a realizar.

nuevas formas de trabajo

CABOT Financial | Proyecto de plug&go

Además, con cada generación de jóvenes vemos cómo se desligan más los límites entre vida privada y laboral: el presencialismo y las largas jornadas de trabajo se difuminan en pro de la libertad personal y de la autonomía sobre el patrón laboral.

Todo esto genera una brecha en los conceptos tradicionales del trabajo y que nos lleva hacia las nuevas formas de trabajo: La ubicación física deja de importar, deja de ser un factor limitante y se habla ya de la “gig economy”, como cuenta este artículo del diario ABC, que “es aquella donde las empresas podrán tener un porcentaje significativo de profesionales cualificados, con los que se vincula por razón de proyecto, no por contrato laboral”. Se estima que en Reino Unido el 75% de las plantillas estarán formadas por este tipo de profesionales.

Dirigir desde la confianza

En todo este proceso cobra gran importancia para cualquier directivo su capacidad de integrar equipos diversos y en remoto, así como motivarlos para un siguiente nuevo proyecto. Ahí está su valor añadido. Además, el trabajo a distancia va a acelerar que, para cada tarea, se identifiquen roles y se clarifique quién hace qué: quién o quiénes realizan la tarea, quién toma la decisión y responde por ella…

nuevas formas de trabajo

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Sin embargo, el trabajo a distancia también entraña riesgos para la cultura corporativa. Perder el día a día de los trabajadores hace que desaparezcan el propósito y los valores de la compañía. Para evitarlo, es importante fortalecer los grupos de trabajo y potenciar la redarquía frente a la jerarquía tradicional. Además de contar con un espacio laboral que nos ayude a anclar ese sentimiento de marca y comunidad.

Una oficina multiusos para el trabajador nómada

Aunque el trabajo en remoto se está consolidando a gran velocidad, es un hecho que la oficina como espacio en el que compartir ideas no va a desaparecer. La experiencia persona a persona es deseable y para llevarla a cabo son necesarios espacios que fomenten lo experiencial por encima de las tareas repetitivas que pueden tener lugar fuera de la oficina.

Tal como explica Covadonga G. Quintana, socia directora de plug&go, “Si nos planteamos para qué vamos realmente a la oficina -que no podamos hacer en cualquier otro sitio-, vemos que vamos a la oficina para tres cosas: propósito, crear comunidad y conexión. Porque es difícil conectar propósito y ADN de la compañía a través de una plataforma digital, es muy difícil conectar y crear ese vínculo emocional con el equipo en una plataforma digital y es muy difícil la conexión con otros partners o el networking”. Es por esto que es necesario repensar el uso que damos al espacio de las oficinas, incluyendo menos puestos y más espacios para grupos de trabajo.

Las nuevas tecnologías son grandes aliadas cuando existen reuniones o conferencias que pueden realizarse de manera online, pero no pueden sustituir la experiencia de intercambiar ideas de manera presencial.

Esto hace que la oficina a la que habitualmente asistíamos, en la que contábamos con un puesto asignado y zonas de reunión, pase a ser un área de trabajo multiusos, para distintos momentos y propósitos, en la que el espacio estará definido por la actividad que deban realizar las personas, y serán estas quienes se desplacen por el edificio en función de la tarea que deban realizar.