Bienestar acústico y neuroarquitectura: lo que vivimos en Distrito HM

El pasado 19 de febrero, el showroom de Distrito HM en Madrid acogió la mesa redonda “Bienestar acústico y neuroarquitectura”, un encuentro que puso sobre la mesa un tema clave para el presente (y futuro) de los espacios de trabajo: cómo el sonido influye en nuestra salud, productividad y equilibrio emocional.

En la mesa redonda participaron:

  • Covadonga G. Quintana, socia fundadora de plug&go.

  • Thais Alonso, consultora de bienestar corporativo.

  • Jorge Fernández Peiró, Director de Grandes Cuentas en Ecocero.

neuroarquitectura y bienestar acústico

Bienestar acústico y neuroarquitectura

La mesa abordó cómo el entorno físico —y especialmente el entorno sonoro— impacta directamente en las personas que habitan los espacios.

Algunas ideas clave que marcaron la conversación:

  • El ruido como factor invisible de estrés en oficinas y entornos colaborativos.

  • La importancia de diseñar espacios que favorezcan la concentración, la calma y la claridad mental.

  • Cómo la neuroarquitectura nos ayuda a entender las respuestas cognitivas y emocionales ante el entorno.

  • El papel del diseño consciente en la creación de espacios que no solo sean estéticos, sino saludables y estratégicos.

Más allá del debate, el evento fue también un espacio de networking donde profesionales del diseño, la arquitectura y el workplace strategy pudieron compartir experiencias y reflexiones sobre cómo evolucionan hoy los espacios corporativos.

Bienestar acústico y neuroarquitectura: una relación directa con nuestro cerebro

El sonido como estímulo neurológico

Nuestro cerebro está en constante estado de alerta ante los estímulos sonoros. Un entorno con conversaciones cruzadas, teléfonos, notificaciones o reverberación excesiva genera:

Sobrecarga cognitiva, dificultad para concentrarse, aumento del cortisol (estrés), fatiga mental… No se trata solo de “molestia”, sino de un impacto fisiológico real.

¿Qué aporta la neuroarquitectura?

La neuroarquitectura estudia cómo los espacios influyen en nuestro comportamiento, emociones y procesos mentales. Une arquitectura, diseño, psicología y neurociencia para responder a una pregunta clave: ¿Cómo debe diseñarse un espacio para que las personas se sientan mejor y funcionen mejor?

La neuroarquitectura parte de una idea sencilla pero poderosa: el entorno no es neutro.

Analiza variables como: Luz, distribución espacial, materialidad, color, y por supuesto, acústica.

Desde esta perspectiva, el diseño deja de ser solo funcional o estético y pasa a ser una herramienta estratégica para el bienestar.

El bienestar acústico implica: Controlar la reverberación; reducir el ruido de fondo diseñar zonas diferenciadas según actividad (colaboración vs. concentración); incorporar materiales fonoabsorbentes; generar entornos que transmitan calma y seguridad…

Un espacio acústicamente equilibrado favorece: mayor foco; mejor toma de decisiones; reducción del estrés; mayor satisfacción laboral…

Diseñar para las personas

La gran conclusión de todo esto es clara: los espacios deben diseñarse desde la experiencia humana.

El bienestar acústico no es un extra, es un requisito. Y la neuroarquitectura nos da el marco científico para entender por qué.

Cuando diseño, ciencia y estrategia se alinean, el resultado no es solo un espacio bonito. Es un entorno que cuida, potencia y acompaña a las personas que lo habitan.