Cuando el empleado diseña su puesto: Job Crafting

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A pesar de que las empresas parecen cada vez más comprometidas con el bienestar de sus empleados, las políticas que se están implementando no son suficientes ya que, sentirse desmotivado laboralmente, sigue siendo bastante común. De hecho, cerca del 30% de los españoles no está satisfecho con su puesto de trabajo.

Según el estudio ‘Engagement and the Global Workplace’ de Steelcase, solo el 7% de los empleados españoles se siente altamente comprometido con su empresa frente al 13% mundial.

El confort de sus plantillas es un punto clave para las empresas no solo por la necesaria retención del talento, sino porque también se ha demostrado que afecta directamente a su productividad. Según la empresa de RRHH Level, el 60% de los trabajadores disminuye su rendimiento como consecuencia al estrés y la fatiga laboral.

¿Qué pueden hacer las organizaciones para corregir estos datos? ¿Te imaginas poder diseñar tu puesto de trabajo a tu gusto? Esta es la base de una de las últimas tendencias laborales: el Job Crafting. Un enfoque que fue formulado por primera vez por la psicóloga norteamericana Amy Wrzesniewski, en los años 90 y que cada día está más extendido también en España.

La idea ya no es encontrar un empleo que sea perfecto, sino que los empleados puedan adaptar el puesto de trabajo a sus capacidades e intereses, de tal forma que se sientan identificados con lo que hacen, algo que beneficia a su felicidad y productividad. En pocas palabras: supone adecuar la dinámica de trabajo diaria a las particularidades de cada empleado.

Los beneficios son significativos y no solo para la plantilla. Cuando un empleado ajusta su trabajo a sus necesidades y expectativas se siente más cómodo y rinde más. Y, por parte de la organización, se traduce en una fuerza laboral más comprometida y productiva.

7 + 1 claves para el Job Crafting

IMF Business School se refiere a 7 claves para diseñar el puesto que mejor se adapte al empleado:

  1. Flexibilidad. Elegir cuándo, cómo y desde dónde trabajar debería ser el pilar principal para cualquier estrategia de Job Crafting.
  2. Motivaciones. Contar con un feedback cualitativo de las motivaciones de los empleados ayuda a la hora de designar tareas.
  3. Reforzar el compromiso de empleado, con políticas de reconocimiento, formación, etc.
  4. Fortalezas y debilidades. Los empleados tienen que ser conscientes de cómo trabajan, qué tareas se le da mejor, etc.
  5. Task Crafting. Para cambiar el puesto de trabajo es fundamental cambiar las tareas que se realizan.
  6. Relaciones laborales. Decidir con quién y cómo trabajan los empleados también forma parte de una buena estrategia de Job Crafting.
  7. Percepción del trabajo. Para estar a gusto con el puesto hay que tener la percepción de que ese trabajo es importante.

El espacio de trabajo y el Job Crafting

En plug&go añadimos un punto 8: el espacio de trabajo.

Jacob Morgan en su libro “The Employee Experience Advantage” define 3 entornos que tienen un impacto directo en la percepción de una buena (o mala) experiencia de los empleados, y sobre la cual debemos centrar, medir y estructurar una estrategia de “Employer Experience”: el entorno tecnológico, el cultural y el físico.

El entorno cultural es el más valioso porque la cultura de una compañía define entre otras cosas, cómo se trata a los empleados, cómo se reconoce el trabajo bien hecho, cómo se comunican las personas, el estilo de liderazgo, etc.

¿Y el entorno físico? Según Jacob Morgan, representa 30% de la experiencia del empleado.Podríamos decir que esto es algo obvio, pero no todas las empresas se interesan por proporcionar a sus plantillas un espacio que sea funcional y al mismo tiempo, inspirador y saludable.

Pasamos la mayor parte de nuestra vida en estos espacios de trabajo, por lo que resulta obvio el por qué es importante preocuparse por su diseño y por qué las oficinas impactan en la percepción de una buena o mala experiencia.

El espacio de trabajo, en realidad, refleja los valores de una empresa y es uno de los mejores testimonios para descubrir en qué medida está comprometida con el bienestar de sus plantillas.

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Por este motivo, y uniendo este punto de la experiencia del empleado con el anterior del Job Crafting, debemos considerar la importancia de involucrar a las personas en cualquier mejora que queramos realizar en el espacio de trabajo y así mejorar su experiencia.

Esa es la base del trabajo de plug&go; abordamos los proyectos de arquitectura corporativa desde la consultoría, poniendo a las personas en el centro de cada proyecto.

Es frecuente quedarse en la punta del iceberg; en el diseño, los colores o el mobiliario. En el “qué”. Pero un cambio capaz de incrementar bienestar y productividad se produce cuando además de conocer los qué(s), profundizamos en relaciones, actividad, hábitos y lo conectamos con el propósito.

Transformarse implica nuevos equilibrios entre estrategia, personas, procesos y espacio.

Nuestra experiencia como facilitadores del cambio, nos ha permitido desarrollar una metodología propia basada en el Moonshot thinking que integra al espacio de trabajo como un dinamizador y facilitador del proceso.